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Para tener un papel más activo en la gestión de nuestro tiempo y tomar libremente las mejores decisiones para aprovecharlo al máximo, es fundamental que aprendamos a mantener un estilo de comunicación asertivo que nos permita hacer frente a las presiones grupales, críticas manipulativas, ladrones del tiempo y nos ayude a centrarnos en lo que realmente queramos hacer.

Estas presiones que dificultan el uso libre de nuestro tiempo las sufrimos en mayor medida las mujeres. Tradicionalmente se nos ha educado para que antepongamos las necesidades y cuidado de las/os demás ante nuestras propias necesidades. Es frecuente que socialmente se refuercen estas conductas de entrega altruista y sacrificio en las mujeres y se castiguen acciones donde las mujeres defienden sus derechos y necesidades. Esto no suele suceder en el caso de los varones.

Tener tiempo realmente propio para cuidar de una misma y atender las propias necesidades es fundamental y no debería vivirse con culpabilidad. En ese sentido la asertividad puede convertirse en una herramienta muy útil para corregir la distribución desigual del uso del tiempo por razones de género (las mujeres dedicamos menos tiempo a nosotras mismas que los hombres).

La asertividad se puede contemplar como un recurso más dentro de las llamadas “Habilidades Sociales” y por ello, además de ser una herramienta personal que nos ayuda a gestionar nuestro tiempo, también hace que mejore la calidad de nuestras relaciones personales. Como cualquier habilidad, se puede entrenar y mejorar hasta formar parte del repertorio de capacidades de una persona.

Para ser personas asertivas, la clave está en defender tus derechos sin invadir los derechos de los demás: Manifestar lo que se piensa y siente sin ofender a los otros o saber expresar tus sentimientos de manera clara, sencilla y decir NO de una manera adecuada, sin dañar los sentimientos de los demás.

Recetario para ser una persona asertiva:

  • Conocerse.
  • Aceptarse.
  • Comprender y manejar adecuadamente nuestras emociones y de las demás.
  • No exigir las cosas que se quiere.
  • Aceptar limitaciones de cualquier tipo, pero luchar por contrarrestarlas mediante nuestras posibilidades.
  • Respetarse y valorarse, y respetar y valorar a las demás.
  • Comunicarse con personas de todos los niveles: amigos, familiares y extraños…
  • Elegir, en lo posible, a las personas que nos rodean, y de forma amable pero firme, determinar quiénes son sus amigos/as y quiénes no.
  • Expresar adecuadamente sus opiniones, deseos y sentimientos , en vez de esperar a que las demás los adivinen

 

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