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La gestión del tiempo es en realidad la gestión de la vida, la gestión personal y la gestión de uno mismo. La vida pasa al ritmo que marca el paso de las agujas del reloj, y ni la vida ni el tiempo son recuperables, por lo que si queremos tomar las riendas de nuestra vida es imprescindible prestar atención a qué le dedicamos nuestro tiempo.

Hay algunas preguntas que nos pueden ayudar a observar cómo gestionamos nuestro tiempo y por lo tanto nuestra vida: ¿a qué damos prioridad?, ¿decides conscientemente a qué dedicas tu tiempo?, ¿tienes claro a qué te gustaría dedicar tu tiempo?, ¿todas las personas tenemos la posibilidad de disfrutar de igual manera de nuestro tiempo?

Si respondemos a estas preguntas nos daremos cuenta de que no siempre dedicamos el tiempo a lo que es más importante para nosotros y nosotras. Además, este problema no lo sufrimos hombres y mujeres por igual, sino que existe un uso diferencial del tiempo. Las mujeres disponemos de menos tiempo propio porque la responsabilidad de los cuidados recae sobre nosotras en mayor medida que sobre los hombres. Corregir esta tendencia es imprescindible para poder llegar a tener un modelo social justo y equitativo.

Un punto de partida fundamental para aprender a gestionar nuestro el tiempo es observar cómo lo distribuimos y preguntarnos hasta qué punto lo dedicamos a aquéllas cosas que queremos. Una vez hayamos identificado cuales son nuestras metas y objetivos, podremos reorientar nuestro tiempo hacia aquéllas actividades a las que queremos dar prioridad. Seremos capaces de tener un papel más activo en el curso de nuestra vida y en consecuencia nos estaremos valorando más, estaremos valorando más nuestra propia vida. Cuanto mejor gestionas tu tiempo, más te gustas y te respetas. Y cuanto más te gustas y te respetas, mejor gestionas tu tiempo. Cada aspecto refuerza al otro.

Ahora que hemos visto la importancia que tiene una buena gestión del tiempo para lograr una buena vida, vamos a proponerte un ejercicio de auto-análisis para empezar a gestionar nuestro propio tiempo: Durante una semana, mide por horas en tu agenda a que dedicas tu tiempo cada día: horas de sueño, horas dedicadas a la vida laboral o búsqueda de empleo, tiempo que dedicamos a las tareas domésticas (y cuales), horas invertidas en cuidados a otras personas, horas de ocio, tiempo que dedicamos a ver la televisión, internet y redes sociales, horas a nuestro desarrollo personal… De esta forma tomaremos conciencia del tiempo que disponemos y cuestionarnos si el uso que hacemos es apropiado para conseguir nuestras metas.

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